La acumulación del Espíritu Santo

"Dedicado a mis hijos, como el don más grande que un padre puede entregar a sus hijos."

 

Hemos revelado al nuevo Espíritu Santo —el Novio dulcísimo. De Él provienen dones sin precedentes, desconocidos para rabinos, apóstoles, personajes históricos del Antiguo y Nuevo Testamento:

 

1. el amor superante,

2. la sabiduría perfecta,

3. la envoltura en vestiduras de divinidad,

4. la entrada en el aposento nupcial,

5. la visión con ojos propios (hallar al bondadoso Padre, a la bondadosa Madre y a sus hijos), y por fin

6 la conciliaridad y fraternidad…

 

La simple enumeración de estos dones implica el acceso al tesoro hiperbóreo. Pero primero hay que aceptar la verdadera doctrina sobre el remodelado de adaptación.

Desde hace siglos en la tierra existe la guerra de dos espíritus. El Espíritu Santo lucha contra el remodelado de adaptación, realizado por el ruaj-elohím. El Espíritu Santo Claro, contra el espíritu mesclado, burocrático-institucional, rabínico-sacerdotal. El espíritu hiperbóreo contra el farisaico. El Espíritu Claro contra el espíritu oscuro.

Así es como la Torá de los rabinos menciona a este último: “Al principio la tierra era vacío y confusión (togu-va-vogu), y oscuridad por encima del abismo”. Sobre este abismo oscuro aleteaba el ruaj-elohím…

Los antiguos padres hiperbóreos (ancianos espirituales) hablaban de miles de extraños espíritus, a los que llamaban oscuros. Fijaos en el orden mundial actual: acumuladores de mammón, acumuladores inconscientes de miedos, de sellos lujuriosos, de magia, de brujería, de usurpación… El esclavo de este mundo sigue acumulando en sus días terrenales al mismo espíritu que “aleteaba sobre las tinieblas” de su ser remodelado. El remodelado de adaptación no terminará nunca si no consigue evitar al menos una de sus trampas mundanas e inframundanas.

¡Oh, ojalá la humanidad conociera el dulcísimo camino no institucional, no rabínico, de la acumulación del Espíritu Santo! ¡Ojalá conociera la maestría y el arte de la acumulación del Espíritu Santo que conducen a la reconstrucción de la divinidad, a la conciliaridad, a la destrucción de todas las cosas absurdas, alucinaciones y abominaciones del maligno!

La propia palabra ‘acumulación’ es maravillosa. Es la misteriosa práctica del hallazgo, de la asimilación, de la acumulación y de la adaptación, pero no según las condiciones de rex mundi, con sus pestes residuales de la megalópolis y sus placeres carnales, sino según los estatutos de la Sabiduría en el univérsum del Padre del puro amor…

¡Está cerca, como nunca, el momento en el que la humanidad se dirigirá hacia el tesoro de la acumulación del Espíritu! 

 

JUAN DE SAN GRIAL (DEL LIBRO GUAN MIN Y MADRE DIVINA)